Rescatando la herencia del encordado

Rescatando la herencia del encordado

Imagina por un momento que retrocedemos tres mil años. No hay fábricas, no hay sintéticos ni producción en serie. Solo un artesano, fibras vegetales y una necesidad: crear un asiento liviano y duradero.

Lo que ese artesano descubrió en las riberas del Nilo o en los talleres de la antigua Grecia no fue solo un mueble. Fue el orígen del encordado.

El encordado de muebles no es una moda pasajera ni un proyecto estilo "hágalo usted mismo". Es una herencia y técnica milenaria que hoy, en pleno siglo XXI, se levanta como el ejemplo máximo de la sostenibilidad.

El origen

A menudo olvidamos que las grandes civilizaciones —Egipto, Grecia y Roma— no utilizaban el encordado por falta de recursos, sino por tener demasiado ingenio.

En Egipto utilizaban el lino y el papiro para crear patrones geométricos que ayudaban a distribuir el peso del cuerpo de manera perfecta.

Con el paso de tiempo, en Grecia y Roma refinaron la técnica. El encordado pasó a ser una muestra de estatus. La icónica ´silla curul´ romana, símbolo de gran autoridad, confiaba su soporte a un entramado de cuerdas.

Desde entonces, lo artesanal ha sobrevivido a los siglos, adaptándose al Renacimiento y luego fundiéndose en el diseño escandinavo moderno, demostrando que una buena técnica no necesita ser reemplazada, sino preservada.

La paradoja de la modernidad

Hoy, en un mundo saturado de objetos desechables, el encordado se ha convertido en un verdadero manifiesto. Tener un mueble tejido a mano es valorar el tiempo, lo hecho con las manos y la historia detrás de los objetos. Por eso, si tienes algún mueble que reparar o una pieza que ha perdido su firmeza con los años, a continuación te dejamos un tutorial para que te inspires con este material y esta técnica milenaria. 

 

 

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